Vuelvo.

lunes, abril 08, 2013

URDIMBRE.

Se escribió sobre el escritorio...





Yo tejí tu piel en este cuerpo.
Eras una urdimbre complicada
con fibras finísimas y tiernas,
el maíz y su tibieza te asemejaban.
Las largas hebras que brotaban de ti
todas estaban sutilmente hilvanadas
al tramo estrecho de mi hilo
que fielmente en ti me entrelazaba.
Cada punto y trenza que formaba con tu ovillo
se ataba con fuerza a mi estancia
-cadeneta, zig zag y orillo -;
la aguja me dibujaba tramas.
La red que en lo profundo se urdía
era un tejido, con tu telar en mi espalda
y un nudo ciego era el último
rincón en mi pecho en el que terminabas.



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